OLAS Y VIENTO

 

La mar, según su estado, formas y aspecto, es calificada por los marinos con adjetivos que en su mayoría han pasado como grados reglamentados en la escala Douglas, que define el estado de la mar según la altura de las olas clasificándola, de menos a más, como: Mar Calma, Llana, Rizada, Marejadilla, Marejada, Gruesa, Muy Gruesa, Arbolada, Montañosa y Enorme.

Además de estos términos reglamentarios, entre la gente de mar suelen emplearse otros que la definen de forma más expresiva y plástica: Calma chicha, Mar de Leva, de Fondo, de Capillo, Tendida, Larga, Sorda, Rodada, Picada, Cavada, Cabrilleada, Ampollada, Encrespada, Mares Encontradas.

Y otros muchos que se le pueden oir a un avezado marinero: Mar de donas, Mar de leche, Mar de sonda...

Según el rumbo con el que recala la mar a bordo, se le denomina como Mar de Proa, de Amura, de Través ó de Costado, de Aleta ó de Anca, y de Popa.

Explicar cómo es y cómo se manifiesta cada una de ellas sería demasiado prolijo y a veces de dfícil precisión.

 

Íntimamente ligado al estado de la mar está el viento, cuya fuerza está tabulada en la escala de Beaufort, numerada del cero al doce, con denominación que proviene de adjetivos empleados en el lenguaje coloquial marinero: Calma, Ventolino, Flojito, Flojo, Bonancible, Fresquito, Frescachón, Duro, Muy duro, Temporal, Borrasca y Huracán.

El afán de los marinos de considerar el femenino, llevó a denominar a los ciclones con nombre de mujer, hasta que tras una reivindicación del movimiento feminista los nombres de mujer y de varón se alternaran cada año, ordenándose alfabéticamente.

 

Extraído de La mar: Estados y formas. Diario de Cádiz. 12.11.2013

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